Active Learning

Un famoso proverbio chino recita lo siguiente:

“Tell me and I’ll forget; show me and I may remember; involve me and I’ll understand.” Que traducido al castellano significa “Cuéntame y me olvidaré, muéstrame y tal vez me acuerde, involúcrame y entenderé.

Como profesor, no podría encontrar frase más acertada.

Mi experiencia en las aulas me ha enseñado que no existe mejor manera para que los estudiantes aprendan, que involucrarlos activamente en el proceso de aprendizaje.

Pero, ¿qué significa involucrar activamente a los estudiantes? Y ¿Cómo podemos hacerlo de una manera efectiva?

Una buena metodología para conseguirlo es utilizando una técnica conocida como “Active Learning” o aprendizaje activo. Según Felder & Brent (2009), dos reconocidos investigadores de la Universidad de Carolina del Norte, expertos en el campo del “active learning” se considera como aprendizaje activo todo lo relacionado al trabajo de clase que no se limita a que los estudiantes simplemente miren, escuchen y tomen notas.

Estas actividades incluyen por ejemplo trabajos de grupos, cuestionarios y tutoriales hechos en clase o el uso de sistemas individuales de respuestas y feedback instantáneos entre otros.

Se trata de una metodología experimentada y que proporciona resultados tangibles.
En efecto, en un reciente e influyente artículo publicado en la importante revista científica americana “Proceeding of the National Academy of Sciences”, un equipo de investigadores demuestra empíricamente una considerable mejora en los resultados obtenidos por los estudiantes cuando el profesor utiliza técnicas de aprendizaje activo en clase, comparado con la enseñanza más tradicional (Freeman et al. 2014).

Si bien es cierto que integrar alguna tarea de aprendizaje activo en una clase puede parecer relativamente sencillo, existe un factor que hace que esta metodología sea aun más efectiva.
Este elemento es la organización de los espacios y del mobiliario en el aula

En un aula tradicional el profesor se encuentra delante de los estudiantes impartiendo su clase y los estudiantes no tienen otra opción que estar mirando siempre hacia él. Esto limita física y mentalmente a los alumnos y transforma al profesor en la única posibilidad de adquirir conocimiento que tienen a su disposición.
Por otro lado, si los estudiantes pudiesen gestionar el espacio en el aula y lo adaptaran según la necesidad del momento o de la tarea, lograrían tomar mayor control sobre la experiencia de aprendizaje y de esta forma hacerla más intensa y duradera.

Algunas de las universidades más prestigiosas han empezado a tener muy en cuenta el tema de la organización de los espacios en su práctica diaria. Es el caso por ejemplo de la Universidad de Minnesota que en el 2010 inauguró un edificio entero, el “Robert Bruininks Hall”, con la finalidad de proporcionar un espacio ideal para la implementación del aprendizaje activo, con capacidad para más de 200 estudiantes. La facultad de diseño y arquitectura de Harvard también ha desarrollado un espacio polifacético y flexible, llamado “The Hilt Room”, para que los alumnos puedan desarrollar sus habilidades y ser directamente involucrados en el proceso de aprendizaje.

Hace años que TecnoCampus apuesta por una organización de los espacios en el aula que proporcione a los estudiantes el ambiente ideal para explotar sus potenciales y fomentar sus espíritus emprendedores, por esa razón en el 2012 creó el “InnoLab”, un espacio innovador, donde todos los muebles se pueden desplazar fácilmente, las mesas, las pizarras y donde podemos encontrar sofás y hasta una cocina.

innolab tecnocampus

Cuando imparto clase en el InnoLab puedo implementar algunas dinámicas de active learning que difícilmente podría llevar a cabo en un aula convencional.

Por ejemplo el contexto es ideal para conseguir dinámicas de “role play” donde los estudiantes divididos en grupos y sentados alrededor de las mesas, juegan el papel de distintos actores, como por ejemplo emprendedores e inversores en una clase de emprendimiento o bien como distintas empresas que buscan llegar a un acuerdo comercial en una clase de dirección de ventas.

En InnoLab también podemos aislar grupos de alumnos si queremos que estos no interactúen entre ellos, muy importante por ejemplo, en la resolución de casos prácticos empresariales.

Si los alumnos están realizando un “brainstorming” sobre maneras de comercializar un mismo producto en mercados muy distintos, podrán utilizar dinámicas de “visual thinking” aprovechando las muchas posibilidades y cambios que un ambiente tan flexible como el InnoLab ofrece.

Si bien el active learning es considerado como el futuro en la enseñanza, en TecnoCampus ya es un presente consolidado.

Referencias

Felder, R. M., & Brent, R. (2009). Active learning: An introduction. ASQ Higher Education Brief, 2(4), 1-5.

Freeman, S., Eddy, S. L., McDonough, M., Smith, M. K., Okoroafor, N., Jordt, H., & Wenderoth, M. P. (2014). Active learning increases student performance in science, engineering, and mathematics. Proceedings of the National Academy of Sciences, 111(23), 8410-8415.

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